La revolución de la automoción en 2026

Un punto de no retorno para la movilidad española
El año 2026 arrancó con una sacudida histórica en las dinámicas de movilidad española. El 1 de enero entraron en vigor 68 Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) en municipios de más de 50.000 habitantes, cumpliendo por fin la normativa dictada por la Ley 9/2025 de Movilidad Sostenible. Esta ley, aprobada a finales de 2025, ha redefinido la manera en la que los españoles se desplazan, introduciendo el concepto de la movilidad como derecho constitucional y transformando las reglas de acceso, emisiones y planificación urbana.
En paralelo, el GLP (Autogas) vive un momento de auge pocas veces visto: 59.783 vehículos matriculados en 2025, un 76,4% más que el año anterior, según datos de ANFAC y Dual Fuel News. Este crecimiento sitúa al gas licuado del petróleo como la opción intermedia más eficiente entre la gasolina tradicional y la electrificación total.
Mientras los eléctricos siguen enfrentándose a la barrera del precio y la falta de infraestructura, miles de conductores particulares, pymes y flotas optan por convertir sus coches a GLP como la “jugada maestra” de 2026.
La Ley 9/2025: El gran marco regulador
La Ley de Movilidad Sostenible (Ley 9/2025), en vigor desde el 5 de diciembre de 2025, constituye el hito legislativo más ambicioso desde la Ley de Cambio Climático de 2021. Su eje principal: alcanzar la neutralidad climática del transporte para 2050 y garantizar el derecho universal a una movilidad sostenible, digital y accesible.
El texto establece una transformación profunda en la responsabilidad de las empresas y las administraciones. Las compañías con más de 200 empleados —o con más de 100 trabajadores por turno— tendrán la obligación, desde el 1 de julio de 2026, de presentar Planes de Movilidad al Trabajo. Estos planes deberán detallar:
- Mapas de origen y destino de los empleados.
- Incentivos al transporte público y al abono transporte.
- Estrategias de carpooling, bicicleta o vehículos ECO.
- Informes bienales sobre emisiones derivadas de la movilidad laboral.
Según el MITECO, estos planes no serán un trámite, sino un pilar de la transición energética urbana, ya que permitirán monitorizar el alcance de emisiones indirectas en los desplazamientos diarios.
Empresas obligadas a moverse
El impacto de esta normativa será especialmente visible en grandes polígonos industriales y parques empresariales. Desde 2027, las ZBE deberán extenderse a las áreas industriales y logísticas que concentran un gran volumen de tráfico pesado, con controles progresivos sobre vehículos con clasificación B o sin etiqueta.
Para 2028, la obligación se amplía también al reporte Scope 3 de movilidad en los informes de sostenibilidad, dentro de la directiva CSRD europea (Corporate Sustainability Reporting Directive). Esto significa que las emisiones indirectas de transporte de empleados y proveedores deberán cuantificarse y reducirse.
“Estamos ante una revolución regulatoria que trasladará la presión ambiental del coche particular a la flota profesional”, apunta un informe de la Fundación Repsol. Y en ese contexto, el GLP aparece como la alternativa más asequible y viable a corto plazo para las empresas que no pueden afrontar el coste de una flota 100% eléctrica.
Fondos públicos y ayudas directas
El Gobierno ha aprobado un Fondo Estatal de 1.200 millones de euros anuales (2026-2030) destinado a la electrificación progresiva del transporte público. En Madrid, por ejemplo, la EMT sumará más de 1.000 autobuses eléctricos hasta 2027, en línea con el Plan de Transformación Verde regional.
Sin embargo, el grueso del parque automovilístico español —más de 26 millones de turismos— sigue dependiendo de motores de combustión. Según la DGT, el 65% de las flotas de pymes aún funcionan con motores diésel o gasolina.
Frente a los 25.000 euros que cuesta de media un vehículo eléctrico, convertir un coche a GLP sale por unos 2.200 euros, con un coste de mantenimiento mínimo y acceso garantizado a cualquier ZBE con la etiqueta ECO.
ZBE activas desde enero de 2026
La implantación masiva de las Zonas de Bajas Emisiones marca el hito más visible para los conductores. En enero de 2026, 15 grandes ciudades y más de 50 municipios medios activaron de forma definitiva sus áreas restringidas, con duras sanciones para los vehículos más contaminantes.
| Ciudad | Fecha activación | Restricción 2026 | Multa (€) | % coches afectados |
| Madrid | 1/1/2026 | Etiqueta B peaje urbano | 200€ | 28% |
| Barcelona | Activa | B limitada | 210€ | 35% |
| Valencia | 1/1/2026 | Sin etiqueta | 150€ | 22% |
| Sevilla | 15/1/2026 | Sin etiqueta | 200€ | 30% |
| Zaragoza | Junio 2026 | B contaminación | 180€ | 25% |
| Málaga | 2026 | Sin etiqueta | 200€ | 27% |
| Murcia | Pendiente aprobación | Sin etiqueta | 150€ | 32% |
Aunque el 90% de las ZBE incluyen excepciones temporales —residentes, personas con movilidad reducida, carga y descarga, garajes particulares e inspecciones ITV próximas—, las limitaciones estructurales son cada año más severas.
En el caso de Madrid, circular seis días al mes por el centro con un coche etiqueta B ya supone 1.200€ anuales en sanciones, un coste equivalente a realizar una conversión GLP y recuperar la inversión en menos de 10 meses.
Evolución de las restricciones hasta 2028
El endurecimiento de las ZBE será progresivo y escalonado:
| Región | 2026 | 2027 | 2028 | Modelos afectados |
| Cataluña | B parcial por contaminación | Circulación 50% días | Prohibición total | Seat León 2006-09 |
| Madrid | Peaje urbano | B prohibido en horas punta | Circulación 20h/semana | Renault Mégane II, Corsa D |
| Oviedo | Sin etiqueta vetada | B prohibido sábados | B restringido laborables | Peugeot 307 |
Un ejemplo real ilustra el cambio: un repartidor madrileño con una Peugeot Partner 2008 se enfrentaba a 400€ mensuales en multas o a invertir 2.200€ para convertir a GLP. Eligió la segunda opción y hoy disfruta de acceso ilimitado a la ZBE y un ahorro anual neto de 900€ en combustible.
El “boom” del GLP en cifras
El 2025 fue el año del renacer del Autogas. Con 59.783 nuevas matriculaciones, el GLP superó todas las previsiones, impulsado por:
- La expansión de las ZBE (68 ciudades con exigencia de etiqueta ECO).
- El diferencial de precio frente a la gasolina: 0,98 €/L vs 1,65 €/L.
- La consolidación de Dacia como líder absoluto del segmento, con el Sandero GLP (56,1% del mercado).
- Crecimientos regionales explosivos: Valencia (+157%) y Madrid (+82%).
Por comunidades autónomas, la lista la encabeza Madrid con 17.935 unidades, seguida de Valencia (8.967), Andalucía (6.302) y Castilla y León (5.114).
La patronal Gasib (Asociación del Autogas) prevé que en 2026 el parque GLP supere las 85.000 unidades, y que España alcance una cuota del 7,8% del mercado alternativo si se mantiene la tendencia actual.
Comparativa: Dacia Sandero GLP y rivales
El Dacia Sandero GLP se ha consolidado como el modelo más vendido del país en propulsión alternativa. Su receta combina precio competitivo, autonomía ampliada y etiqueta ECO.
| Modelo | Unidades 2025 | Precio (€) | Consumo (L/100 km) | Autonomía (km) |
| Dacia Sandero GLP | 33.530 | 15.990 | 6,9 | 900 |
| Renault Clio GLP | 6.958 | 20.490 | 6,1 | 820 |
| Renault Captur GLP | 4.589 | 22.990 | 7,2 | 850 |
El éxito del Sandero ha servido de efecto demostración: demuestra que el GLP puede ofrecer libertad de circulación sin recurrir a mecánicas híbridas de alto coste. Además, las conversiones de vehículos seminuevos (por ejemplo, un Seat Ibiza gasolina 2015 a GLP por 2.200 €) logran idénticos niveles de ahorro y acceso a la etiqueta ECO.
Coste total de propiedad: GLP imbatible
Uno de los argumentos más sólidos a favor del GLP es su TCO (Total Cost of Ownership). En un recorrido estándar de 20.000 km anuales durante cinco años, los números son concluyentes:
| Tecnología | Precio inicial | Energía/año | Total 5 años | Coste €/km |
| GLP bifuel | 16.000 € | 1.100 € | 23.750 € | 0,24 €/km |
| Híbrido PHEV | 24.000 € | 1.800 € | 35.500 € | 0,36 €/km |
| Eléctrico | 35.000 € | 1.200 € | 41.750 € | 0,42 €/km |
El retorno de la inversión (ROI) de la conversión se sitúa en apenas 12 meses, una cifra difícilmente igualable incluso por los híbridos enchufables. Esto explica por qué tanto particulares como flotas comerciales están acelerando su transición a esta tecnología.
GLP y medio ambiente: menos CO₂, mismas prestaciones
Los datos del IDAE (Well-to-Wheel, 2025) confirman que el GLP emite 142 g de CO₂/km, un 18% menos que la gasolina convencional (168 g/km). Si se extrapola al conjunto de vehículos matriculados en 2025, las 59.783 nuevas unidades GLP evitarán 95.000 toneladas de CO₂ al año, lo que equivale a retirar 40.000 coches de gasolina del tráfico urbano.
Además, el GLP produce un 95% menos de emisiones de partículas finas y óxidos de nitrógeno, dos de los contaminantes más relacionados con las restricciones ZBE. Por esta razón, la DGT otorga automáticamente la etiqueta ECO a todos los vehículos convertidos a Autogas.
Infraestructura en expansión constante
España cuenta actualmente con más de 800 estaciones de servicio que suministran GLP, según datos actualizados de la Asociación Europea de Autogas (AEGPL). En los últimos dos años, el número de surtidores se ha incrementado un 22%, impulsado por el crecimiento del parque y las políticas europeas del programa FuelEU Mobility.
Empresas como Repsol, Cepsa y Disa han apostado por ampliar sus redes, especialmente en corredor mediterráneo y grandes capitales. Se calcula que el 80% de los conductores españoles vive a menos de 10 km de un punto de repostaje de GLP, lo que elimina una de las antiguas barreras de adopción.
Una estrategia de país
La Estrategia de Transición Justa 2026-2030 recoge explícitamente al GLP como energía complementaria dentro del mix de movilidad sostenible, junto al biogás y los combustibles sintéticos. El objetivo no es reemplazar completamente el diésel o la gasolina a corto plazo, sino ofrecer soluciones intermedias realistas mientras el vehículo eléctrico gana infraestructura y precio competitivo.

En palabras de Teresa Ribera, vicepresidenta tercera del Gobierno:
“España necesita transitar hacia la neutralidad del transporte con soluciones accesibles. El GLP y el biogás son parte fundamental del puente hacia la movilidad cero emisiones.”
El desafío de la etiqueta B
El talón de Aquiles para millones de conductores sigue siendo la etiqueta B, que a partir de 2026 se convierte en símbolo de exclusión urbana. Según la DGT, más de 7 millones de vehículos en España conservan esa calificación, la mayoría concentrados en flotas de reparto y automóviles particulares de más de diez años.
Entre 2026 y 2028, estos coches verán restringido su acceso progresivamente, primero en zonas centrales y después en barrios periféricos. Por ello, la conversión a GLP aparece como la alternativa inmediata para ganar tiempo y prolongar la vida útil de los vehículos hasta 2035 sin sufrir sanciones.
Casos reales: del castigo al ahorro
Los testimonios se repiten por toda España.
Eva Rodríguez, autónoma de reparto en Valencia, calcula que con su antiguo Peugeot 206 gasolina gastaba unos 220 € al mes en combustible y enfrentaba las restricciones de la nueva ZBE. Desde su conversión a GLP, su gasto se redujo a 130 € mensuales, accede sin limitaciones y calcula un ahorro neto de 1.000 € el primer año.
Flotas como las de Correos Express, SEUR o Cabify también han anunciado programas piloto con unidades GLP, aprovechando que su autonomía de 900 km facilita operaciones interurbanas sin necesidad de recarga.
Pymes y logística ligera en transición
Para las pymes, el momento es clave. Con el 65% de los vehículos empresariales aún diésel o gasolina, la combinación de sanciones, restricciones y costes de adquisición de eléctricos hace que el GLP gane terreno.
Un estudio de la Asociación Española de Operadores de GLP indica que una transformación típica (turismo o furgoneta ligera) cuesta en torno a 2.200 €, con un gasto operativo anual de 110 €/vehículo frente a los 25.000 € de media que cuesta un modelo eléctrico nuevo.
La perspectiva del usuario
La percepción pública del GLP también ha cambiado. Si en 2020 era visto como una tecnología de transición marginal, en 2026 se percibe como la solución puente más racional, especialmente para zonas intermedias entre urbes y áreas metropolitanas.
Además, la experiencia de conducción resulta prácticamente idéntica a la gasolina: mismo motor, mismo rendimiento, pero un coste por kilómetro un 35% menor. Solo requiere un pequeño motor conmutador en el salpicadero para pasar de gasolina a GLP y una boquilla adicional en el depósito.
Proyecciones 2026: crecimiento sostenido
Los analistas de ANFAC proyectan tres escenarios para el GLP en 2026:
| Escenario | Unidades | Crecimiento | Cuota de mercado |
| Base | 85.000 | +42% | 6,3% |
| Optimista | 105.000 | +76% | 7,8% |
| Conservador | 70.000 | +20% | 5,6% |
En cualquiera de ellos, el GLP conserva ventaja competitiva hasta al menos 2028, mientras los precios de los combustibles fósiles siguen elevados y la red de carga eléctrica no cubre aún todas las zonas rurales.

El futuro inmediato del coche español
El 2026 marca el arranque de una década decisiva para la automoción ibérica. Las ZBE, la electrificación masiva del transporte público y el avance de combustibles limpios transformarán la manera en la que las personas y las empresas se desplazan.
El desafío, ahora, es conciliar sostenibilidad con accesibilidad económica, una exigencia que la Ley 9/2025 y las estrategias autonómicas intentan equilibrar mediante incentivos al GLP, ayudas a la conversión y reducción del IVA para combustibles alternativos.
Dualidad de escenarios: rojo, amarillo y verde
Dual Fuel News ha sintetizado los escenarios posibles para los conductores en 2026:
- Escenario rojo: Mantener un vehículo gasolina etiqueta B → riesgo de sanciones superiores a 1.200 €/año, acceso limitado y depreciación acelerada.
- Escenario amarillo: Comprar un híbrido o eléctrico → inversión inicial entre 25.000 y 35.000 €, necesidad de infraestructura y tiempo de espera en entregas.
- Escenario verde (GLP): Conversión por 2.200 €, ahorro anual equivalente, ROI en 12 meses, acceso ECO durante 10 años y un 18% menos de CO₂.
Más allá del coche: ecosistema sostenible
La movilidad sostenible de 2026 va más allá del vehículo. La integración de planes urbanos de transporte colectivo, el impulso a la bici eléctrica, el carsharing y el carpooling corporativo completan un nuevo panorama donde el vehículo privado pierde protagonismo pero no desaparece.
En ese ecosistema, el GLP se mantiene como tecnología puente que garantiza independencia mientras las redes eléctricas y de hidrógeno maduran.

España ante Europa: convergencia normativa
En paralelo, la Comisión Europea avanza en revisar el Reglamento de Emisiones Euro 7, que entrará en vigor en 2027. Aunque será más exigente, permitirá cierta flexibilidad a los vehículos bifuel y adaptados a gases licuados, reconociendo su mejor perfil ambiental “well-to-wheel”.
Italia, Francia y Polonia ya utilizan este enfoque desde hace años: en Polonia, el 15% del parque total funciona con GLP gracias a incentivos fiscales sostenidos. España, con su crecimiento del 76% en 2025, comienza a alinearse con esa tendencia continental.
Un mercado en reconfiguración
El impacto es también industrial. Talleres especializados, ingenierías homologadoras y redes de transformación como Dual Fuel, Gaspoint Center o Serviauto GLP registran récords de demanda y plazos de cita de hasta tres semanas.
El sector calcula que en 2026 se generarán más de 1.500 empleos directos asociados a conversiones y mantenimiento GLP. Asimismo, las grandes marcas empiezan a ofrecer modelos bifuel de fábrica como parte de sus catálogos oficiales.
Innovación y nuevas generaciones de GLP
El Autogas no se detiene. Las nuevas formulaciones de BioGLP, derivadas del refinado de residuos orgánicos, podrían reducir un 60% adicional de emisiones netas, acercándose al umbral de neutralidad. Repsol y Cepsa ya trabajan en proyectos piloto en Cartagena y Huelva para producir biopropano sostenible antes de 2028.
Estas innovaciones permitirán que el GLP siga vigente en escenarios post-2035, cuando la UE prohibirá la venta de nuevos motores de combustión fósil, siempre y cuando se alimenten de combustibles renovables certificados.
Balance general y perspectivas
Al observar el paisaje automovilístico de 2026, la conclusión es clara:
La combinación entre restricciones urbanas, nuevas obligaciones empresariales y coste de energía ha creado el marco perfecto para la expansión del GLP.
El Autogas se posiciona como la solución intermedia ideal: ecológica, económica y compatible con el parque automovilístico existente. Para decenas de miles de españoles, es la llave de acceso a la movilidad ECO sin asumir la carga financiera de la electrificación inmediata.
Conclusión: el equilibrio posible
España se adentra en una nueva era. La movilidad sostenible ya no es una aspiración, sino una obligación legal y una necesidad cotidiana. La Ley 9/2025 y las ZBE de 2026 son los cimientos de un modelo en el que cada kilómetro recorrido cuenta, cada tonelada de CO₂ ahorrada se traduce en competitividad, y cada decisión de movilidad tiene impacto económico y social.
El GLP ha dejado de ser una alternativa marginal para convertirse en la opción sensata de una transición realista. Y mientras la electrificación total madura, el gas licuado del petróleo se erige como el combustible del presente para una movilidad española que busca equilibrio entre sostenibilidad, libertad y rentabilidad.








